
En lo que los vecinos consideran un
milagro que atribuyen a su santo patrono, San Lorenzo
Mártir, un enrome árbol que data de la época Colonial,
conocido como El Guapo, y que cayó por tierra el pasado
15 de septiembre, ha revivido en el parque de la colonia
Tlacoquemécatl Del Valle y recibió el tributo de la
comunidad en un acto ciudadano que tuvo lugar el 12 de
junio.
El Guapo, un pirul cuya edad podría
llegar a los 400 años, según informó Pablo Gorgé, líder
de la asociación Amigos del Parque de San Lorenzo, fue
víctima de la indolencia de las autoridades y de las
inclemencias del tiempo. Sin recibir mantenimiento ni
apoyo, sucumbió en una tormentosa madrugada, justo al
conmemorarse el 199 aniversario del inicio de la guerra
de Independencia en 1810. Quedó tendido sobre el jardín,
sin causar daño alguno. Su tronco y sus ramas mayores
fueron cercenados, pero quedó ahí, en el lecho de su
derrumbe. Seis meses después, azorados, los vecinos
descubrieron que el árbol reverdecía: estaba vivo. Los
descendientes de los pobladores originarios y los más
antiguos vecinos del antiguo San Lorenzo Xochimanca
sienten verdadera devoción por este árbol espectacular,
cuya caída constituyó una tragedia que entristeció a
quienes desde niños jugaron a su sombra y se enamoraron
bajo su fronda, al grado de constituir todo un símbolo
del parque de San Lorenzo, donde se ubica una capilla
del siglo XVI dedicada al mártir y que está catalogado
como monumento urbanístico protegido por la Ley de
Salvaguarda del Patrimonio Urbano del Distrito Federal.
Durante el trienio anterior, los residentes de la
inmediaciones del parque libraron numerosas batallas por
preservar su entorno histórico y natural, frente a los
empeños devastadores del gobierno delegacional que
encabezó Germán de la Garza Estrada. Primero, lograron
frenar la tala inmisericorde de árboles que se pretendía
perpetrar, aunque se perdieron más de 50 ejemplares
sanos. Y después, organizados, pudieron impedir la
perforación de un pozo hidráulico de más de 300 metros
de profundidad en el corazón mismo del jardín, en cuya
construcción estaban empeñados tanto el Sistema de Aguas
como el propio De la Garza, que apoyó incondicionalmente
el proyecto. De todo eso El Guapo fue testigo y el
sábado 12, como símbolo de la participación ciudadana
independiente y apartidista, recibió un homenaje con la
develación de una placa alusiva por parte de la actriz
Norma Lazareno. |