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En Benito Juárez, como en Puerto Príncipe, se advierte sobre malas construcciones |
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Staff / Libre en el Sur. Foto: Cuartoscuro |
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Tres meses después de que se advirtió en ‘Libre en el Sur’, con base en investigaciones de la UNAM, que seis de cada 10 edificaciones nuevas en la delegación Benito Juárez presentan defectos estructurales que ponen en riesgo la vida de sus habitantes ante eventuales sismos, la BBC de Londres publicó que “la pésima calidad de construcción de los edificios es la gran responsable de las dantescas consecuencias del terremoto en Haití”.
Y tal como en el caso de la DBJ, en Puerto Príncipe ya se habían advertido esos riesgos. “Ya antes del terremoto, Haití había tenido muchos problemas con sus construcciones, tal como recordó la periodista de la BBC, Ayesha batí”, estableció la prestigiada cadena inglesa de televisión en su página de Internet. “En noviembre de 2008, por ejemplo, casi un centenar de personas -la mayoría niños- murieron cuando dos colegios se derrumbaron. Las autoridades haitianas dijeron entonces que la causa fue que estaban mal construidos”.
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Con el terremoto de la ciudad de México, el 19 de septiembre de 1985, pudo ser corroborado –de acuerdo a diversos estudios y dictámenes oficiales— que la sobreexplotación de agua del subsuelo y la falta de rigor en la construcción de edificios, aportaron su cuota a aquella tragedia. ‘Libre en el Sur’ ha documentado cómo el gobierno perredista del DF se ha empeñado –incluso con el aval de la anterior gestión delegacional en Benito Juárez, encabezada por el panista Germán de la Garza— de perforar más pozos hidráulicos en la demarcación, aún cuando el gobierno federal ha advertido sobre los hundimientos y los riesgos que eso conlleva.
Más tarde, en octubre pasado, este periódico publicó: “Veinticuatro años después del terremoto que sacudió trágicamente al Distrito Federal, la Delegación Benito Juárez está en peligro. Y es que se estima que el 60% de las 6,105 edificaciones nuevas presentan fallas técnicas que pueden poner en riesgo la seguridad de sus habitantes, de acuerdo a estudios en curso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“Desde septiembre de 2004, 'Libre en el Sur' consignó que, de acuerdo a un diagnóstico elaborado por el gobierno capitalino desde 1997, en Benito Juárez existen 24 colonias que presentan impacto de 25% en caso de sismo. Y ahora investigadores del Instituto de Ingeniería de la UNAM, quienes estudian desde el 2008 el posible daño estructural de edificios en caso de sismo en la ciudad de México, han descubierto que seis de cada 10 nuevas edificaciones verificadas por ellos tienen una planta baja “débil” y la mitad no cuentan con “memoria de cálculo” previa a su construcción. De un registro de 6 mil 105 edificaciones nuevas en la DBJ, construidas desde 2004 en el marco del Bando Dos decretado por Andrés Manuel López Obrador, se han revisado hasta el momento 68 inmuebles; y los resultados hacen temblar: para empezar el 57% de las edificaciones presenta riesgos por estar pegadas unas a otras, lo que fue una de las fallas más comunes en los edificios que se vinieron abajo en el temblor de 1985, según explica el ingeniero civil Eduardo Reinoso, quien coordina el proyecto de la UNAM. Y es que, explica, “cada edificio se mueve como quiere, y si el del lado no se mueve igual es algo muy grave: el grande se parte y le cae encima al chico o el grande rompe al chico”.
“La investigación ha descubierto además que al menos el 61% de los inmuebles tienen ‘piso débil’, lo que también fue trágico en 1985. ‘Es un defecto constructivo muy delicado en caso de temblor’, advierte Reinoso, quien obtuvo un doctorado de Ingeniería Civil en la Universidad Portdmouth, en Inglaterra. Él asevera que la gran mayoría de las nuevas obras en Benito Juárez tienen ese ‘piso débil’, donde comúnmente se encuentra el estacionamiento subterráneo. ‘Lo que podría pasar es que al venir un temblor la planta baja se rompa; esto sucedió en 1985, está documentado, pero en realidad no se puede estimar qué puede suceder’. Un ejemplo muy claro de esos riesgos –dice— habría sido la construcción de Millet 72, en el Parque Hundido. ‘Es un caso muy especial, pues no sabemos si se hizo una excavación muy profunda para el estacionamiento, lo que dejaría a sus habitantes vulnerables’. Otro problema detectado por los investigadores universitarios es que los planos de obra que se solicitaron a la Delegación Benito Juárez, o no estaban en sus archivos o no coincidían con la estructuras construidas. La razón de ello es simple, dice Reinoso, pues a partir de 2004 el constructor no está obligado a entregar planos ni memoria de cálculo”.
De acuerdo al especialista entrevistado entonces por la reportera Sonia Peña, la parte surponiente de la DBJ es una zona segura sísmica mente hablando; sin embargo el norte de la Del Valle ya está en los límites que pueden ser afectados por un fuerte movimiento telúrico. Dicho de otra forma, la avenida Insurgentes delimita los peligros. Estas zonas de riesgo se tienen detectadas desde 1950, y guardan una relación con el hundimiento urbano: La ciudad se hunde donde hay más lodo, y donde hay lodo es donde está el problema sísmico. Según el Diagnóstico de Vulnerabilidad y Riesgos publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal del 10 de abril de 1997, 10 de las 56 colonias presentan ‘factores altos de vulnerabilidad’, dados por riesgos sísmicos, de inundaciones o por la existencia de gaseras o gasolineras. Son Álamos, Américas Unidas, Del Valle Norte, María del Carmen, Mixcoac, Nativitas, Portales, San José Insurgentes, San Pedro de los Pinos y San Simón. 24 colonias del oriente de la demarcación forman una ‘zona sísmica 3’, cuyo impacto es de 25% en caso de movimientos telúricos. Y otras 24 colonias del lado poniente están en ‘zona sísmica 2’ (con entre 11 y 25% de impacto). Pero nada ni nadie detiene el ‘boom’ inmobiliario.
El pasado 15 de enero la BBC publicó que en Haití “la calidad de la construcción era mala, no existen reglamentos de construcción reconocibles, afirmó el arquitecto John McAslan, quien trabaja en un proyecto en el país. El arquitecto añadió que la mayoría de los edificios son de ladrillo o están hechos con bloques de cemento que resisten mal los terremotos”. El especialista explicó que “irónicamente, la gente en las barriadas pobres en muchos casos tuvo más posibilidades de sobrevivir que quienes vivían en edificios de cemento, muchos de los cuales terminaron derrumbándose como castillos de naipes. El colapso de una simple choza seguramente provoca menos daños a las personas que el derrumbe de un edificio".
Un problema adicional, explicó al mismo medio Peter Hass, director de Appropriate Infrastructure Development Group, una ONG que opera en Haití desde 2006, fue la mala calidad de los materiales usados. "La gente ahorraba cemento para intentar reducir costos, añadiendo mucha agua, construyendo demasiado fino, así que terminas con una estructura inherentemente frágil". “Pero todo esto ya es pasado”, dijo por su parte John McAslan a la BBC. “Ahora el objetivo es salvar vidas, después estabilizar los edificios dañados para que aguanten futuras réplicas, y finalmente ver cómo construir nuevos edificios para que aguanten terremotos en el futuro”.
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