Es increíble ver en estos días el cielo claro en la Ciudad de México. Cuando regularmente no se puede ver la ciudad por la contaminación que existe, estos días de vacaciones son espectaculares porque nos permite apreciar la grandeza de la metrópoli. Los reportes que he escuchado mencionan que durante estos días han salido de la ciudad poco más de 150 autos por minuto por las principales autopistas de cuota.
Estamos hablando de miles de automovilistas que van a dejar sus emisiones contaminantes a otro lado y los beneficiados somos los que nos quedamos en la ciudad.
Se sabe que el 80% de las emisiones contaminantes en el Distrito Federal proviene de los automóviles. Los reportes mencionan que en la ciudad de México hay 3.6 millones de vehículos circulando y el impacto al medio ambiente es enorme. Pero sólo estamos hablando de los vehículos que circulan por el D.F., pero en el valle de México el número es considerablemente mayor. De los municipios colindantes con el D.F. en el norte del Estado de México, proviene buena parte de la contaminación; sitios como Satélite o Lomas Verdes. Los vientos dominantes del norte hacen que padezcamos, además de nuestros problemas, los de nuestros vecinos. Pero la mala planeación de la metrópoli, la falta de voluntad, negligencia de autoridades han provocado el caos que tenemos.
Hace algunas semanas volvió el tema de la contaminación en la atmósfera, cuando el jefe de Gobierno dijo que aumentaría un día más, el sábado, el programa “Hoy no circula”. En diferentes medios mencioné que la medida me parecía inapropiada por varias razones. En primer lugar, el sábado no es el día de mayor reporte de contingencias según los datos del propio Gobierno de la Ciudad. Coincido en la necesidad de tomar medidas al respecto, pero considero que la agenda para mejorar la calidad del aire debe de tomar en cuenta otro tipo de medidas antes de seguir exigiendo más sacrificios de parte de los ciudadanos. En su momento, el programa Hoy no Circula, junto con la mejor calidad de las gasolinas tuvo su impacto benéfico, pero ha llegado el momento de revisarlo, actualizar la información que tenemos y decidir si lo más conveniente es mantenerlo. Desde que el Jefe de Gobierno anunció la medida me pareció que lo hizo sin información y con un objetivo totalmente mediático. Pero para no quedarnos en la crítica, le propuse un catálogo de decisiones que me parecían mucho más congruentes con lo que hoy vivimos.
El “decálogo” ambiental que plantee contiene propuestas de expertos que durante años han levantado la mano pero el ruido de la ciudad impide que “algunos” escuchen su voz. Entre otros el Doctor Mario Molina, pero con todo y su Novel, el gobierno del D.F. no le parece suficiente mérito mundial para tomar en cuanta las propuestas que hace. Nuestro decálogo propone:
•Que apoye la propuesta de que las unidades del servicio público también estén obligadas a la verificación.
•Que limite la circulación de vehículos pesados y de carga al centro de la ciudad durante el día.
•Que acepte la iniciativa de regular las marchas.
•Que estudie la posibilidad de que la recolección de basura se haga durante la noche.
•Que las flotillas de vehículos del gobierno que se renueven utilicen vehículos a diesel o híbridos.
•Que las próximas líneas del Metrobus circulen con energía eléctrica.
•Que difunda diariamente en los medios masivos de comunicación los índices de contaminación en la ciudad.
•Que incorpore en sus decisiones algunas de las recomendaciones del centro Mario Molina, que son expertos en la materia.
•Que tomen en consideración los resultados del estudio del INEGI sobre origen- destino.
•Que paulatinamente se vaya utilizando diesel en las flotillas de taxis que se vayan renovando.
De todas, he insistido y lo seguiré haciendo sobre todo en la primera. En la urgente necesidad de que el gobierno verifique sus unidades y muestre si verdaderamente tiene deseos de hacer algo. Hace algunas semanas presenté en la Asamblea Legislativa una iniciativa que reforma la ley Ambiental para obligar a los vehículos del Servicio Público a verificar sus unidades. Todos coincidimos en que los vehículos más contaminantes son los microbuses, camiones de transporte, las patrullas de la policía y tránsito. Y son precisamente estos, quienes gozan de toda la libertad para contaminar a sus anchas sin que nadie haga nada. No es posible que el gobierno quiera seguir obligando a los ciudadanos a asumir un costo que es de todos, y donde el gobierno tiene mucho que aportar. La Secretaria del Medio Ambiente ha dicho que el número de vehículos del Servicio Público no se compara con la cantidad de autos particulares, pero es pésimo ejemplo ver a la autoridad exigiendo a los ciudadanos un sacrificio que ellos no están dispuestos a hacer.
Hasta éste momento, el gobierno no ha proporcionado ninguna información técnica, estudios o análisis que respalden la decisión que anunció. Por eso creo que finalmente dio marcha atrás. Pero no dudo que iniciando el año, este sea uno de los temas en los que insistirán. Lo que debo también mencionar es que el gobierno central no cuenta con expertos ni estudios ni infraestructura para llegar a la conclusión de que ésta, podría ser una buena medida. A todos les deseo mejores aires en el 2008 y que haya paz y armonía en todos los hogares.