5 de febrero. Este viernes cumple 64 años de inaugurada la plaza de toros de la delegación Benito Juárez, La México, que celebra su aniversario con un mano a mano entre el diestro tlaxcalteca triunfador Rafael Ortega y el francés Sebastián Castella, autor de la mejor faena de la actual temporada, en un festejo nocturno que iniciará a las 19 horas.
Antes de la corrida, en la que se lidiará un encierro de Los Encinos, se espera la presencia en torno a la plaza de grupos de manifestantes antitaurinos que cada año protestan contra el espectáculo y demandan su prohibición en México. El sábado 6 habrá un acto más formal intitulado “En la piel del toro” en la explanada del Palacio de Bellas Artes, donde a partir de las 9 horas miembros de la asociación Anima Naturalis representarán a los toros que mueren en la fiesta brava. En el evento, la gente semidesnuda se recostará con banderillas "clavadas" en la espalda y pintura rojas sobre la piel simulando sangre.
La monumental Plaza México, un ícono de nuestra demarcación, es una colosal obra monolítica de concreto premezclado. Las estatuas que adornan y rodean a la misma, son diseño del valenciano Alfredo Just. Abrir ese coso no fue tarea sencilla. Después de hacer una prueba de resistencia con sacos de arena en enero de 1946, la monumental plaza pudo al fin estrenarse el martes 5 de Febrero de 1946 con Luis Castro "El Soldado", Manuel Rodríguez "Manolete" y Luis Procuna en el cartel. Los toros fueron de San Mateo.
La edificación de esta plaza de toros sobrepasaba lo imaginable, sobre todo al haber surgido mitad en el aire y mitad de unas profundas excavaciones, veinte metros bajo el nivel del suelo. En 1939, Neguib Simón Jalife tuvo en mente la idea de crear la “Ciudad de los Deportes” desarrollo que contaría con albercas, frontones, arenas de boxeo y lucha, cines, restaurantes, boliches, etcétera. Poco a poco, don Neguib adquirió una gran porción del terreno pertenecientes al antiguo rancho San Carlos, cercanos a la antigua hacienda de San José, la cual llegaba hasta la ahora colonia San José Insurgentes, por lo que fue el cine Manacar, y posteriormente, hasta 1939, a la fábrica de ladrillos “La Guadalupana”, en las ahora colonias Noche Buena y Ciudad de los Deportes, vecinas de la Nápoles, Mixcoac, San Pedro de los Pinos y Del Valle.
Gran parte del suelo adquirido sería fraccionado para construir casas y edificios, mientras la parte de las ladrilleras, con sus grandes hoyos, sería para formar la “Ciudad de los Deportes”, la cual tendría como límites: Holbein al sur, la actual avenida Patriotismo al poniente, San Antonio al norte e Insurgentes y Pennsylvania al oriente. Además, en los planos iniciales estaban previstos varios estacionamientos para que las personas pudieran llegar sin problema alguno en automóvil. Pero con el paso del tiempo, todos desaparecieron y las dos monumentales construcciones de hormigón (la Plaza México y el Estadio Olímpico) se vieron asfixiadas por los edificios y las casas habitación surgidas alrededor de ellas.
El 28 de Abril de 1944 el Lic. Javier Rojo Gómez, regente de la Ciudad de México en aquella época, colocó la primera piedra de la “Ciudad de los Deportes”, según un proyecto del ingeniero Modesto C. Rolland, que debía contar con un frontón para Jai-alai con cupo para siete mil espectadores; una arena para boxeo y lucha libre para catorce mil; un campo de futbol para sesenta mil; una plaza de toros para cuarenta y cinco mil, así como frontones al aire libre, cuarenta mesas de tenis, una alberca olímpica y otra de gran tamaño con playa artificial y oleaje provocado por un complicado mecanismo; restaurantes, cines y amplios lugares para estacionar más de dos mil automóviles.
Don Neguib Simón empezó por hacer la plaza y el estadio y ya no llevó a la realización el resto del proyecto porque desgraciadamente perdió toda su fortuna en la inversión de los primeros inmuebles. No tenia socios, fue un hombre emprendedor y valiente que se lanzó solo a su aventura y tuvo que vender incluso su fábrica de focos "Solar" y la de navajas "Ala", entre otros negocios. Era un prospero industrial que quedó en la ruina por la realización de un sueño.
Después de dar 40 novilladas en 1946 con fuertes pérdidas Neguib Simón, así como sus hermanos, estuvieron tan agobiados con las deudas existentes que tuvieron que vender en Noviembre de ese mismo año, 1946, toda la “Ciudad de los Deportes, S.A.”, con la Monumental Plaza México incluida, al capitalista español Moisés Cosío, quien la conservó hasta su muerte en septiembre de 1983, Pasó entonces, a ser propiedad de sus dos hijos: Moisés y Antonio Cosío Ariño; pero al morir el primero en 1997, la Monumental Plaza México es desde entonces, hasta la fecha (2007), del segundo de ellos.